El 41,6% de los residentes luxemburgueses de 18 a 34 años viven con sus padres

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Cada año en el Gran Ducado muchos adultos jóvenes que han estado viviendo independientemente regresan a vivir a la casa de sus padres. Michelle, Luxemburgo 24, es en este caso. hoy profesora, vive de nuevo desde hace un año en la casa de sus padres, en la ciudad de Luxemburgo, para ahorrar dinero durante unos años antes de comprar un apartamento o una casa

De acuerdo con las últimas cifras del INSEE, en Francia, en 2013, 338.000 personas mayores de 25 años se vieron obligados a volver a vivir en la casa de sus padres después de vivir durante algún tiempo de forma independiente, En 2002, eran 282.000. En diez años, el número de estos “niños boomerang” ha crecido en un 20%.

Nathalie, también de 24 años, vive en Viena, donde termina filología alemana. En unos pocos meses, se graduará. Y también deberá regresar a casa de sus padres. “Los precios de la vivienda son demasiado altos en Luxemburgo así que voy a volver a vivir un tiempo con mis padres, en Elvange,” dice, con la esperanza de no permanecer más de uno o dos años.

En Luxemburgo, en 2015, el 41,6% de los residentes de 18 a 34 años, 54.700 personas, siguen viviendo con sus padres, de acuerdo con los últimos datos de Eurostat, pero no indica qué proporción de este grupo de edad están viviendo fuera de la casa de ssu padres. De acuerdo con un informe publicado en noviembre, Luxemburgo se encuentra también entre los países de la OCDE, donde los menores de 30 años son los que más residen aun en casad e sus padres (67,7% de los 15-29 años).

“No conozco a nadie a mi alrededor que no regresó a casa de sus padres después de sus estudios,” dice Nathalie. “Creo que esta es la mentalidad de Luxemburgo. Preferimos comprar en lugar de alquilar. Muy a menudo nos volvemos a vivir con nuestros padres para ahorrar “, dice la joven. “En Luxemburgo, los jóvenes están acostumbrados a un alto nivel de vida y piensan que pueden tener una vida mejor que la de sus padres. Pero la situación ha cambiado. El coste de la vivienda se ha incrementado, ahora es más difícil encontrar un trabajo y ciertos diplomas son menos valiosos “, dice Caroline Pull, psicóloga del Centro Familljen, y especializada en consultas relacionales.

A pesar de que no siempre se cumple, la convivencia con los padres no es fácil. “Es difícil sentirse como en casa cuando somos adultos y vivimos con personas que nos cepillaban los dientes” ilustra Carolina Pull. Para los padres también, la situación puede ser complicada. “Los padres también pierden su autonomía y la libertad”, dice la psicóloga.

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